Medicina Nuclear
Descripción del servicio
¿Qué es la medicina nuclear?
La medicina nuclear es una especialidad médica que utiliza pequeñas cantidades de materiales radiactivos (radiofármacos) para diagnosticar, evaluar y tratar diferentes enfermedades. A través de técnicas de imagen como la gammagrafía, la tomografía por emisión de positrones (PET) y la tomografía computarizada por emisión de fotones (SPECT), la medicina nuclear permite observar el funcionamiento de los órganos y tejidos en tiempo real, proporcionando información única y detallada que otros métodos de diagnóstico no pueden ofrecer.
¿Cuáles son algunos de los usos comunes de este procedimiento?
La medicina nuclear se utiliza en una amplia variedad de campos médicos. Algunos de sus usos más comunes incluyen:
Diagnóstico de enfermedades del corazón, como enfermedades coronarias o insuficiencia cardíaca.
Evaluación de la función del sistema óseo, detectando fracturas, infecciones, tumores o enfermedades como la osteoporosis.
Detección y monitoreo de cáncer, permitiendo visualizar la propagación de células cancerosas en el cuerpo.
Exámenes de la tiroides, para evaluar su función y diagnosticar enfermedades como el hipertiroidismo o el cáncer de tiroides.
Estudios del sistema digestivo y renal para diagnosticar problemas de funcionamiento en el hígado, riñones o vesícula.
¿Cómo debo prepararme?
La preparación para una prueba de medicina nuclear varía según el tipo de estudio que se vaya a realizar. Generalmente, se recomienda lo siguiente:
En algunos casos, ayuno previo (no comer ni beber) si el examen se enfoca en órganos como el estómago o la vesícula.
Hidratación adecuada, ya que se suele pedir beber líquidos antes o después del examen, dependiendo de la prueba.
Informar a los profesionales si estás embarazada o en periodo de lactancia, ya que el uso de radiofármacos puede estar contraindicado.
También es importante comunicar si estás tomando algún medicamento, ya que algunos pueden interferir con los resultados.
¿Cómo es el procedimiento?
El procedimiento comienza con la administración de un radiofármaco, que puede ser inyectado, ingerido o inhalado, según el tipo de estudio. Este material se acumula en el área del cuerpo que se quiere examinar. Después de un tiempo que varía según el tipo de estudio, se toman imágenes utilizando una cámara gamma o un escáner especializado. El paciente debe permanecer quieto mientras se capturan las imágenes para garantizar la claridad de los resultados. En algunos casos, es posible que sea necesario realizar imágenes en diferentes momentos, horas o días después de la administración del radiofármaco.
¿Cuánto dura la prueba?
La duración de una prueba de medicina nuclear puede variar según el tipo de examen. La administración del radiofármaco es rápida, pero puede requerir un período de espera antes de tomar las imágenes, que puede ser de entre 30 minutos y varias horas, dependiendo de cómo el cuerpo absorba el material radiactivo. La toma de imágenes en sí suele durar entre 20 y 45 minutos. Al final del procedimiento, la mayoría de los pacientes pueden reanudar sus actividades diarias sin inconvenientes.
Descripción del servicio - Medicina Nuclear
¿Qué es la medicina nuclear?
La medicina nuclear es una especialidad médica que utiliza pequeñas cantidades de materiales radiactivos (radiofármacos) para diagnosticar, evaluar y tratar diferentes enfermedades. A través de técnicas de imagen como la gammagrafía, la tomografía por emisión de positrones (PET) y la tomografía computarizada por emisión de fotones (SPECT), la medicina nuclear permite observar el funcionamiento de los órganos y tejidos en tiempo real, proporcionando información única y detallada que otros métodos de diagnóstico no pueden ofrecer.
¿Cuáles son algunos de los usos comunes de este procedimiento?
La medicina nuclear se utiliza en una amplia variedad de campos médicos. Algunos de sus usos más comunes incluyen:
Diagnóstico de enfermedades del corazón, como enfermedades coronarias o insuficiencia cardíaca.
Evaluación de la función del sistema óseo, detectando fracturas, infecciones, tumores o enfermedades como la osteoporosis.
Detección y monitoreo de cáncer, permitiendo visualizar la propagación de células cancerosas en el cuerpo.
Exámenes de la tiroides, para evaluar su función y diagnosticar enfermedades como el hipertiroidismo o el cáncer de tiroides.
Estudios del sistema digestivo y renal para diagnosticar problemas de funcionamiento en el hígado, riñones o vesícula.
¿Cómo debo prepararme?
La preparación para una prueba de medicina nuclear varía según el tipo de estudio que se vaya a realizar. Generalmente, se recomienda lo siguiente:
En algunos casos, ayuno previo (no comer ni beber) si el examen se enfoca en órganos como el estómago o la vesícula.
Hidratación adecuada, ya que se suele pedir beber líquidos antes o después del examen, dependiendo de la prueba.
Informar a los profesionales si estás embarazada o en periodo de lactancia, ya que el uso de radiofármacos puede estar contraindicado.
También es importante comunicar si estás tomando algún medicamento, ya que algunos pueden interferir con los resultados.
¿Cómo es el procedimiento?
El procedimiento comienza con la administración de un radiofármaco, que puede ser inyectado, ingerido o inhalado, según el tipo de estudio. Este material se acumula en el área del cuerpo que se quiere examinar. Después de un tiempo que varía según el tipo de estudio, se toman imágenes utilizando una cámara gamma o un escáner especializado. El paciente debe permanecer quieto mientras se capturan las imágenes para garantizar la claridad de los resultados. En algunos casos, es posible que sea necesario realizar imágenes en diferentes momentos, horas o días después de la administración del radiofármaco.
¿Cuánto dura la prueba?
La duración de una prueba de medicina nuclear puede variar según el tipo de examen. La administración del radiofármaco es rápida, pero puede requerir un período de espera antes de tomar las imágenes, que puede ser de entre 30 minutos y varias horas, dependiendo de cómo el cuerpo absorba el material radiactivo. La toma de imágenes en sí suele durar entre 20 y 45 minutos. Al final del procedimiento, la mayoría de los pacientes pueden reanudar sus actividades diarias sin inconvenientes.

