Tomografía por emisión de positrones (PET)
Descripción del servicio
¿Qué es una tomografía por emisión de positrones (PET)?
La tomografía por emisión de positrones (PET) es una técnica de diagnóstico por imágenes que forma parte de la medicina nuclear. Este estudio mide la actividad metabólica de los órganos y tejidos mediante el uso de un radiofármaco, que se administra al paciente previamente. Este radiofármaco actúa como un contraste que permite visualizar áreas de mayor o menor actividad en el cuerpo. El más común es la glucosa marcada con Fluor-18, una forma de azúcar que se acumula en áreas donde hay una mayor actividad celular, lo que ayuda a detectar zonas de posible enfermedad.
¿Para qué sirve una tomografía por emisión de positrones (PET)?
La tomografía por emisión de positrones se utiliza principalmente para:
Diagnosticar y evaluar el cáncer, ya que puede identificar la extensión de la enfermedad en el cuerpo, detectar metástasis y controlar la respuesta al tratamiento.
Evaluar enfermedades cardíacas, como la enfermedad coronaria, ya que muestra cómo el corazón utiliza la glucosa.
Detectar trastornos neurológicos, como el Alzheimer y otras formas de demencia, al evaluar el metabolismo cerebral.
El PET se suele realizar junto con un TAC (tomografía computarizada), lo que permite obtener imágenes más detalladas de la localización exacta de las áreas afectadas. Esta combinación de imágenes de PET y TAC facilita un diagnóstico más preciso al fusionar datos metabólicos y estructurales.
Preparación para el examen
Antes de realizar una tomografía por emisión de positrones, es importante seguir algunas recomendaciones para garantizar la precisión del estudio:
Ayuno de al menos 4 a 6 horas antes del examen, aunque se permite beber agua.
Evitar actividades físicas intensas las 24 horas previas, ya que pueden influir en la distribución del radiofármaco.
Informar al médico si estás embarazada o amamantando, ya que el uso de radiofármacos podría no estar recomendado.
En algunos casos, se podría solicitar suspender ciertos medicamentos antes del examen.
Es posible que te pidan evitar el consumo de carbohidratos o azúcares el día anterior al examen para asegurar una captación adecuada del radiofármaco.
¿Qué se siente durante el examen?
El proceso de una tomografía PET es indoloro. Durante la inyección del radiofármaco, se puede sentir una leve molestia por la aguja, similar a una extracción de sangre. Después de la inyección, se requiere esperar entre 30 a 60 minutos para que el radiofármaco se distribuya por el cuerpo. Durante este tiempo, deberás permanecer en reposo.
Una vez en el escáner, deberás permanecer quieto mientras el equipo toma las imágenes, lo que puede durar entre 20 y 40 minutos. La máquina emite ruidos suaves durante la exploración, pero no causa dolor. Tras el examen, puedes retomar tus actividades habituales, aunque se recomienda beber abundante líquido para ayudar a eliminar el radiofármaco del cuerpo.
En resumen, el PET es un estudio clave para evaluar enfermedades como el cáncer y trastornos neurológicos, proporcionando información detallada sobre la actividad celular y el metabolismo del cuerpo.
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Descripción del servicio - Tomografía por emisión de positrones (PET)
¿Qué es una tomografía por emisión de positrones (PET)?
La tomografía por emisión de positrones (PET) es una técnica de diagnóstico por imágenes que forma parte de la medicina nuclear. Este estudio mide la actividad metabólica de los órganos y tejidos mediante el uso de un radiofármaco, que se administra al paciente previamente. Este radiofármaco actúa como un contraste que permite visualizar áreas de mayor o menor actividad en el cuerpo. El más común es la glucosa marcada con Fluor-18, una forma de azúcar que se acumula en áreas donde hay una mayor actividad celular, lo que ayuda a detectar zonas de posible enfermedad.
¿Para qué sirve una tomografía por emisión de positrones (PET)?
La tomografía por emisión de positrones se utiliza principalmente para:
Diagnosticar y evaluar el cáncer, ya que puede identificar la extensión de la enfermedad en el cuerpo, detectar metástasis y controlar la respuesta al tratamiento.
Evaluar enfermedades cardíacas, como la enfermedad coronaria, ya que muestra cómo el corazón utiliza la glucosa.
Detectar trastornos neurológicos, como el Alzheimer y otras formas de demencia, al evaluar el metabolismo cerebral.
El PET se suele realizar junto con un TAC (tomografía computarizada), lo que permite obtener imágenes más detalladas de la localización exacta de las áreas afectadas. Esta combinación de imágenes de PET y TAC facilita un diagnóstico más preciso al fusionar datos metabólicos y estructurales.
Preparación para el examen
Antes de realizar una tomografía por emisión de positrones, es importante seguir algunas recomendaciones para garantizar la precisión del estudio:
Ayuno de al menos 4 a 6 horas antes del examen, aunque se permite beber agua.
Evitar actividades físicas intensas las 24 horas previas, ya que pueden influir en la distribución del radiofármaco.
Informar al médico si estás embarazada o amamantando, ya que el uso de radiofármacos podría no estar recomendado.
En algunos casos, se podría solicitar suspender ciertos medicamentos antes del examen.
Es posible que te pidan evitar el consumo de carbohidratos o azúcares el día anterior al examen para asegurar una captación adecuada del radiofármaco.
¿Qué se siente durante el examen?
El proceso de una tomografía PET es indoloro. Durante la inyección del radiofármaco, se puede sentir una leve molestia por la aguja, similar a una extracción de sangre. Después de la inyección, se requiere esperar entre 30 a 60 minutos para que el radiofármaco se distribuya por el cuerpo. Durante este tiempo, deberás permanecer en reposo.
Una vez en el escáner, deberás permanecer quieto mientras el equipo toma las imágenes, lo que puede durar entre 20 y 40 minutos. La máquina emite ruidos suaves durante la exploración, pero no causa dolor. Tras el examen, puedes retomar tus actividades habituales, aunque se recomienda beber abundante líquido para ayudar a eliminar el radiofármaco del cuerpo.
En resumen, el PET es un estudio clave para evaluar enfermedades como el cáncer y trastornos neurológicos, proporcionando información detallada sobre la actividad celular y el metabolismo del cuerpo.

