Qué es y cómo tratar el cólico del lactante


13/03/2025

El cólico del lactante es una de las preocupaciones más comunes entre los padres de bebés recién nacidos. Se caracteriza por episodios de llanto inconsolable sin una causa aparente y suele aparecer en las primeras semanas de vida. A continuación, explicamos qué es, sus síntomas, diagnóstico, formas de prevención y tratamiento, así como cuándo es necesario acudir al pediatra.

Qué es el cólico del lactante

El cólico del lactante es un trastorno benigno que afecta a bebés sanos durante los primeros meses de vida. Se define por episodios de llanto excesivo e inconsolable que duran más de tres horas al día, al menos tres días a la semana, durante un mínimo de tres semanas. Aunque no representa un problema grave de salud, puede generar estrés en los padres y cuidadores.

Las causas exactas del cólico del lactante no están completamente claras, pero se cree que pueden estar relacionadas con la inmadurez del sistema digestivo, la microbiota intestinal, intolerancias alimentarias o incluso factores emocionales y ambientales.

Síntomas del cólico del lactante

Los síntomas más característicos del cólico del lactante incluyen:

  • Episodios de llanto intenso e inconsolable, principalmente en la tarde o noche.

  • Cara enrojecida y expresión de dolor.

  • Movimientos de piernas hacia el abdomen.

  • Abdomen tenso o distendido.

  • Dificultad para calmar al bebé con métodos habituales.

Estos episodios pueden iniciarse en la segunda o tercera semana de vida y desaparecer espontáneamente alrededor de los tres o cuatro meses de edad.

Cómo se diagnostica

El diagnóstico del cólico del lactante se basa en la observación de los síntomas y la aplicación de los criterios de diagnóstico de Roma IV de 2016: llanto por más de tres horas diarias, al menos tres días a la semana y durante una semana. El pediatra también puede realizar una exploración física para descartar otras posibles causas del llanto, como infecciones, reflujo gastroesofágico o intolerancias alimentarias.

En la mayoría de los casos no es necesario realizar pruebas adicionales, salvo si se sospechan otras afecciones subyacentes.

Cómo evitar el cólico del lactante

Si bien no hay una forma segura de prevenir el cólico del lactante, algunas estrategias pueden ayudar a reducir su frecuencia e intensidad:

  • Evitar la sobrealimentación: Ofrecer tomas frecuentes y en cantidades adecuadas para evitar la acumulación de gases.

  • Favorecer un ambiente tranquilo: Reducir ruidos, luces fuertes y situaciones estresantes en el hogar.

  • Corregir la postura al alimentar: Mantener al bebé en posición semi-vertical para minimizar la ingestión de aire.

  • Favorecer la expulsión de gases: Realizar pausas durante la lactancia o el biberón para que el bebé eructe.

La adaptación de la alimentación materna y los probióticos pueden contribuir a la mejora de los síntomas en algunos bebés.

Tratamiento

El tratamiento del cólico del lactante está enfocado en aliviar los síntomas y mejorar el bienestar del bebé y su familia. Algunas estrategias recomendadas incluyen:

  • Técnicas de calma: Cargar al bebé, utilizar movimientos rítmicos, envolverlo en una manta o reproducir sonidos blancos.

  • Masajes abdominales: Realizar masajes suaves en el vientre con movimientos circulares.

  • Porteo: Llevar al bebé en un portabebé ergonómico ayuda a reducir el llanto, facilita la digestión al mantenerlo en una posición vertical y refuerza el vínculo afectivo.

  • Piel con piel: El contacto directo con el cuerpo de los padres regula la temperatura, el ritmo cardíaco y disminuye el estrés del bebé, lo que contribuye a calmar el cólico.

Cuándo acudir al pediatra por un cólico del lactante

Si bien el cólico del lactante no representa un problema grave, es importante acudir al pediatra si:

  • El llanto se vuelve incontrolable y dura más de lo habitual.

  • El bebé presenta fiebre, vómitos persistentes o diarrea.

  • Hay pérdida de peso o falta de apetito.

  • Se observan signos de alergia o intolerancia alimentaria, como erupciones en la piel o sangre en las heces.

Un diagnóstico adecuado permitirá descartar otras afecciones y orientar a los padres sobre las mejores estrategias para manejar la situación.

El cólico del lactante es una etapa difícil pero pasajera. Con paciencia, apoyo y algunas estrategias adecuadas, se puede reducir el malestar del bebé y mejorar la calidad de vida de toda la familia.

Revisado por Mª Ángeles Martín

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