Causas del dolor de rodilla


10/04/2025

El dolor de rodilla es una molestia común que afecta a personas de todas las edades. Puede surgir de forma repentina por una lesión o aparecer progresivamente debido al desgaste, la edad o el sobreuso. La rodilla es una de las articulaciones más complejas y utilizadas del cuerpo, lo que la hace especialmente propensa a sufrir dolencias.

Conocer las causas, los síntomas y los tratamientos más adecuados es clave para aliviar el dolor y prevenir complicaciones. En este artículo te explicamos todo lo que necesitas saber.

Motivos del dolor de rodilla

El dolor de rodilla puede deberse a múltiples factores, desde lesiones puntuales hasta enfermedades crónicas. A continuación, te mostramos las causas más comunes:

  • Lesiones: Como esguinces de ligamentos, desgarros de meniscos, fracturas o luxaciones. Son frecuentes en personas activas o deportistas.

  • Uso excesivo o sobrecarga: Actividades repetitivas como correr, saltar o estar de pie durante mucho tiempo pueden provocar inflamación y dolor.

  • Artritis: Existen varios tipos, como la osteoartritis (desgaste del cartílago), artritis reumatoide (enfermedad autoinmune) o gota.

  • Condropatía rotuliana: Desgaste o debilitamiento del cartílago detrás de la rótula, habitual en personas jóvenes y deportistas.

  • Bursitis: Inflamación de las bolsas sinoviales (bursas) que amortiguan la articulación.

  • Tendinitis: Inflamación de los tendones, especialmente del tendón rotuliano (muy común en saltadores).

Desalineaciones estructurales o problemas biomecánicos: Pies planos, dismetrías o mala postura pueden alterar la distribución del peso y causar dolor.

Síntomas

El dolor de rodilla puede venir acompañado de una serie de síntomas que ayudan a identificar su origen. Entre los más comunes están:

  • Dolor localizado (parte frontal, lateral, posterior o interna de la rodilla)

  • Inflamación o hinchazón

  • Rigidez o dificultad para mover la articulación

  • Ruidos al mover la rodilla (crujidos o chasquidos)

  • Inestabilidad o sensación de que “falla” la rodilla

  • Enrojecimiento o calor en la zona afectada

  • Dificultad para caminar, subir escaleras o permanecer de pie

Es importante observar si los síntomas aparecen tras una actividad específica o si surgen sin motivo aparente, lo que puede orientar el diagnóstico.

Prevención

Aunque no siempre se puede evitar el dolor de rodilla, hay muchas formas de prevenirlo o reducir el riesgo:

  • Realiza ejercicio con regularidad, pero sin excederte. El fortalecimiento de los músculos que rodean la rodilla (cuádriceps, isquiotibiales, glúteos) ayuda a estabilizarla.

  • Calienta y estira antes y después del ejercicio, especialmente si haces deportes de alto impacto.

  • Mantén un peso saludable, ya que el sobrepeso aumenta la presión sobre las articulaciones.

  • Usa un calzado adecuado que amortigüe bien y mantenga una buena alineación del cuerpo.

  • Evita permanecer mucho tiempo de pie o en posiciones que sobrecarguen la rodilla.

  • Corrige la postura y la biomecánica corporal, especialmente si tienes pies planos o problemas de alineación.

Tratamiento para el dolor de rodilla

El tratamiento depende de la causa del dolor, su intensidad y duración. En la mayoría de los casos leves o moderados, se opta por tratamientos conservadores:

  • Reposo y aplicación de hielo: Útiles para reducir inflamación y aliviar el dolor en lesiones agudas.

  • Medicamentos antiinflamatorios o analgésicos: Como ibuprofeno o paracetamol, bajo indicación médica.

  • Fisioterapia: Ejercicios personalizados para mejorar la movilidad, fortalecer músculos y reducir la presión sobre la articulación.

  • Soportes ortopédicos o rodilleras: Para estabilizar la zona y evitar movimientos dolorosos.

  • Infiltraciones con corticoide, ácido hialurónico y plasma rico en plaquetas: En casos más avanzados, especialmente con artrosis.

  • Cirugía: Solo en situaciones graves, como rotura de ligamentos, meniscos o desgaste articular severo. Puede ser artroscópica o de reemplazo total de rodilla.

Cuándo consultar al médico

Aunque en muchos casos el dolor de rodilla puede ser pasajero y mejorar con cuidados básicos en casa, hay ciertas señales que indican la necesidad de acudir a un profesional de salud para una evaluación más completa.

Debes consultar al médico si el dolor de rodilla es intenso o persistente, especialmente si no mejora tras varios días de reposo, hielo o analgésicos. El dolor crónico o que se presenta de manera recurrente puede ser síntoma de una lesión estructural o una enfermedad subyacente que necesita tratamiento específico.

También es importante buscar atención médica si experimentas dificultad para apoyar peso en la pierna afectada o si sientes que la rodilla pierde estabilidad, “falla” o se bloquea al caminar. Estos signos pueden estar relacionados con problemas en ligamentos, meniscos o tendones.

Otra señal de alarma es la inflamación repentina o visible deformidad en la articulación, especialmente si va acompañada de enrojecimiento, calor local o fiebre. Estos síntomas podrían indicar una infección articular o una inflamación aguda que requiere tratamiento urgente.

Finalmente, si has sufrido una lesión directa (por ejemplo, durante una actividad deportiva o tras una caída) y el dolor apareció inmediatamente después, es recomendable hacer una consulta médica para descartar fracturas, luxaciones o roturas de tejidos blandos.

Ante cualquier duda o molestia que interfiera con tu vida diaria, lo más seguro es acudir a un médico especialista en traumatología o fisioterapia. Un diagnóstico precoz puede prevenir complicaciones y facilitar una recuperación más efectiva.

Revisado por el Dr. Carlos de la Torre

Servicio

Médicos

Centros con este servicio