Automedicación en verano: una práctica común, pero peligrosa


11/08/2025

Durante los meses de calor, muchas personas recurren a medicamentos sin consultar con un profesional. La automedicación —es decir, el consumo de fármacos sin prescripción ni supervisión médica actualizada— puede parecer una solución rápida para aliviar molestias leves, pero conlleva riesgos importantes, especialmente en verano, cuando cerca del 40 % de la población española practica esta conducta, aumentando la probabilidad de efectos adversos y complicaciones.

¿Por qué aumenta la automedicación en verano?

Síntomas molestos aparentemente menores, el fácil acceso a medicamentos de venta libre o el no deseo de interrumpir las vacaciones, lleva a esta práctica. Sin embargo, el calor, la exposición al sol y los cambios en la hidratación pueden potenciar los efectos secundarios de muchos fármacos.

Los riesgos aumentan con el calor

  • Fotosensibilidad cutánea: algunos antibióticos y corticoides aumentan el riesgo de quemaduras solares o reacciones cutáneas.

  • Deshidratación e hipotensión: Diuréticos y ciertos antidiabéticos pueden alterar el equilibrio hidroelectrolítico, causando pérdida de líquidos e hipotensión arterial.

  • Golpes de calor: sedantes y antihistamínicos afectan el sistema nervioso central y dificultan la termorregulación natural del cuerpo.

Los medicamentos más utilizados sin supervisión médica

  • Analgésicos y antiinflamatorios (ibuprofeno, paracetamol).

  • Antihistamínicos: utilizado para alergias o picaduras, pueden tener efectos sedantes y dificultar la termorregulación propiciando un golpe de calor.

  • Antidiarreicos: pueden enmascarar infecciones o empeorar cuadros gastrointestinales.

  • Antibióticos orales y tópicos: pueden causar resistencias, reacciones alérgicas o sensibilidad al sol.

  • Pomadas con corticoides: pueden agravar lesiones cutáneas y fotosensibilidad.

Recomendaciones clave para evitar riesgos durante las vacaciones

  • Antes de iniciar cualquier tratamiento, consulta siempre con un profesional de la salud.

  • Evita usar medicamentos sobrantes o recetados para otras personas

  • Desconfía de remedios caseros sin respaldo científico, ya que pueden ser peligrosos o retrasar diagnósticos.

  • Si viajas a zonas con condiciones sanitarias diferentes, infórmate sobre los riesgos locales y consulta previamente para recibir recomendaciones adecuadas.

  • Lee siempre el prospecto para conocer efectos secundarios y contraindicaciones

  • Presta atención a cualquier reacción adversa como erupciones, mareos o náuseas.

En resumen:

La automedicación no es una práctica inocua, y en verano, sus riesgos aumentan considerablemente. El uso de fármacos sin control médico puede enmascarar síntomas importantes, retrasar diagnósticos y generar efectos adversos, agravados por el calor, la deshidratación o la exposición solar.

Antes de tomar cualquier medicamento —aunque sea de venta libre—, es fundamental consultar con un profesional de la salud. La prevención y el asesoramiento adecuado son clave para cuidar la salud y disfrutar del verano sin contratiempos.

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